Es lamentable (esta palabra la he repetido mucho últimamente), pero creo que dentro de mí, sabía que esto iba a pasar más temprano que tarde. Yo le echo la culpa a mi amigo Juan T, que me dijo que me iba a mandar no sé qué energías de no sé qué terapia que era como 100 veces el Reiki. Y al día siguiente encendí la mecha. Si bien tenía retorno y pasaron dos días hasta que detonó la bomba no quise nuevamente ser infiel a mi forma de pensar, a la seguridad de mis acciones y a mi madurez y libertad.
Ahora estoy aquí, entre el estar y el ir, entre el abandonar una lucha quizás perdida, quizás posible de ganar, y el luchar para que efectivamente se gane. Estoy entre mover las piezas del juego y pensar estratégicamente o no pensar nada. Entre en desarmar los castillos en el aire o mantenerlos en pie a pesar de las termitas. Entre lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo. Entre el corazón y la razón. Estoy congelada en el tiempo y en el espacio, esperando algo que no sé si va a pasar, una iluminación que me aclare la mente.
Tal vez el plazo sea el que los ángeles me dijeron a través de la Ingrid, piola ella y bien certera en sus descripciones. Eso me da una chance para confiar. Quizás el 30 de noviembre deba retomar la vida, ponerme la mochila al hombro y caminar hacia delante sin llevar mucho peso a mis espaldas, trayendo sólo lo necesario. Todavía no sé cómo se hace eso, pero sólo el tiempo podrá enseñarme. Mientras, así como dijo alguien que ya no me acuerdo quien:
LO CONTRARIO DE HABLAR NO ES CALLAR. LO CONTRARIO DE HABLAR ES ESPERAR.
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jueves, noviembre 15, 2012
sábado, noviembre 19, 2011
Testamento y funeral
como la muerte anda en secreto
y no se sabe qué mañana,
yo voy a hacer mi testamento,
a repartir lo que me falta
—pues lo que tuve ya está hecho,
ya está abrigado, ya está en casa—.
Yo voy a hacer mi testamento
para cerrar cuentas soñadas.
Le debo una canción a la sonrisa,
a la sonrisa de manantial, esa que salta:
le debo una canción a toda prisa
para que quede que estuvo cerca, agazapada.
Le debo una canción a lo que supe,
a lo que supe y no pudo ser más que silencio:
le debo una canción, una que ocupe
la cantidad de mordazamor de un juramento.
Les debo una canción a los pecados,
a los pecados que no gasté, los que no pude:
les debo una canción, no como hermano,
sino de sal que el delectador también alude.
Le debo una canción a la mentira,
a la mentira pequeña, frágil, casi salva:
le debo una canción endurecida,
una canción asesina, bruta, sanguinaria.
Le debo una canción al oportuno,
al oportuno mutilador de cuanta ala:
le debo una canción de tono oscuro
que lo encadene a vagar su eterna madrugada.
Le debo una canción a las fronteras,
a las fronteras humanas, no a las del misterio:
les debo una canción tan poco nueva
como la voz más elemental de los colegios.
Le debo una canción a una bala,
a un proyectil que debió esperarme en una selva:
le debo una canción desesperada,
desesperada por no poder llegar a verla.
Le debo una canción al compañero,
al compañero de riesgos, al de la victoria:
le debo una canción de canto nuevo,
una bandera común que vuele con la Historia.
Le debo una canción, una, a la muerte,
una a la muerte voraz que se comerá tanto:
le debo una canción en que hunda el diente
y luego esparza con la explosión fuegos del canto.
Le debo una canción a lo imposible,
a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza:
le debo una canción indescriptible
como una vela inflamada en vientos de esperanza.
Resulta difícil incluso a esta edad asumir y entender que alguien ya no está, que no lo volverás a ver, que su cuerpo es ahora sólo es un saco de huesos. Recuerdo cuando pasaba a saludarlo; entraba al local y cuando me veía, me decía "vereniiiita", y siempre se alegraba al verme llegar. Ya no habrán más asados de fiestas patrias, ni años nuevos con aquella mesa larga, llena de comida.
Ahí estaba ese ataud, rodeada de imágenes de cruces, velas eléctricas al medio de aquel triángulo con paredes pintadas con murales alusivos a Jesús y a la muerte. ¿para qué y con qué afán se cree que aquella ventanilla de los ataudes tiene que estar abierta para que un desfile de personas que hasta no conociste vea tu cara inerte? A mi me da toda la impresión que es de puro morbo. Así, con las situaciones acontecidas me está dando miedo de que cuando me muera hagan cosas que no me gustan. No sé si a alguien se le ocurra revisar este blog si me muero, pero es un intento de explicitar mi voluntad.
En primer lugar, quiero ser donante. Si es que mi ser está apto en ese momento para eso. No necesito un cuerpo muerto que nunca más va a servir mas que para alimentar a los gusanos. Prefiero regalar vida a personas que a gusanos...
En segundo lugar, y sólo porque es tradición, espero que me velen en algún lado, sin cruces ni jesuses. Sin ventanilla abierta, prefiero que me recuerden mejor parecida. El que quiera llevar flores, que me lleve calas, puras calas. Ya, si quieren rezar para consolarse, que lo hagan, eso lo acepto.
Lo más importante, es que por ningún motivo quiero terminar en un cajón ni enterrada ni metida en un hueco oscuro. Que me cremen, y que me tiren por ahí. Tampoco quiero terminar metida en un jarrón tétrico en alguna esquina de una casa. Ni obligar a la gente a que vayan a hablarle a un cuerpo muerto y llevarle flores. Si muero, estaré en la mente del que lo desee. Y me podrá hablar cuando quiera. Porque tampoco quiero flores marchitas o de plástico acompañándome. De esta forma la gente ya no pensará "tengo que ir a ver a la Verena", sino que el quiera pensarme, lo hará libremente...
miércoles, noviembre 02, 2011
domingo, septiembre 25, 2011
Qué pena tu vida...
Regla para no quedar como idiota frente a él/ella: Sólo dile que lo amas una vez que sepas que va a decir "yo también". Si no, mejor calla.
Regla adicional: Nunca Nunca Nunca le digas que lo necesitas. Además de ser mentira, es patético...
Regla adicional: Nunca Nunca Nunca le digas que lo necesitas. Además de ser mentira, es patético...
sábado, septiembre 10, 2011
Antes de morir
Antes de desaparecer de esta tierra (y sin decir que iré a otra mejor, porque eso es para mi simple consuelo) deseo...
Vivir con el ser amado
Ser madre
Volver a viajar a España
No es mucho pedir...
Vivir con el ser amado
Ser madre
Volver a viajar a España
No es mucho pedir...
sábado, septiembre 03, 2011
Un minuto...
De un minuto a otro la vida nos cambia, se va y viene, nos aturde...
Ayer fue un día especial. Entendiendo "especial" con una connotación neutra. Por la mañana, un nuevo ser entre en mi vida, ganando un sobrino/a si todo fluye correctamente. Por la noche, llego a mi casa luego de un largo día y aquella cosita que había estado cuidando como princesa en los últimos días me da un mal recibimiento. La veterinaria determina que no es resfrío, sino distemper. Y avanzada. Así que le tuve que decir adiós con el dolor de ver un ser indefenso sufrir, con el dolor de recordar unos días de atención y cariño que alcancé a darle y con la culpa de haber sido ignorante a las señales que me daba, confiando en el primer diagnóstico de resfrío... Suena y resulta hasta ridículo por las circunstancias que está viviendo nuestro país y del poco tiempo que llegó a habitar este hogar, pero mi pena es profunda por ese adiós inesperado. No podré volver a ser hogar temporal tampoco, así que fue mi debut y despedida en la buena causa...
Y la gente, las cosas, las emociones van y vienen en sólo un minuto...
martes, agosto 16, 2011
Entre sushis...
Y claro, es que el tema siempre presente en el club de Lulú es "los hombres", "las relaciones". Es ahí cuando nos damos cuenta que nunca somos las únicas que hacemos estupideces, sino que éstas se contagian entre las amigas, colegas, familiares...
Cuando has terminado una relación, el primer paso para marcar el antes y el después es eliminar del MSN, Facebook, bloquear en twitter, eliminar el número del celular y borrar todo aquel rastro de contacto tecnológico habido y por haber. Sin embargo, luego de este impulso inicial empezamos a autoconvencernos de que no podemos escapar de nuestros problemas y que tenemos que enfrentarlos. Y la manera de enfrentarlo en este caso es revisando cada cinco minutos su Facebook por si ha escrito algo nuevo o ha subido alguna foto, revisar su blog
para ver qué le pasa por la mente o por último, seguir su twitter para ver dónde anda (mejor si tiene foursquare) o qué piensa. Podemos sumar incluso un programilla de IPhone que nos permite ubicar otro de estos dispositivos en el mundo. Ese es nuestro castigo y método.
Cuando sabes que tiene otra relación, además de buscar en tooooodas sus páginas, lo haces en las de ella. Quieres saber su nombre, sus gustos, qué estudió, cómo es. Quieres conocer todos sus defectos físicos, aquel lunar irregular en la frente o las espinillas que le brotan. Y esto te sirve para aliviarte por creerte mejor que ella y preguntarte "Qué le encuentra?".
Debo reconocer que muchas de estas ASTUTAS acciones han sido realizadas por mis dedos sobre este mismo teclado. Sin embargo, la estupidez a veces la he perdido, en los momentos más cuerdos y maduros de mi vida. Puedo decir que el número de teléfono de aquel EX todavía está en mi celular (y quizás el mío en el suyo, porque para fin de año me llegó un saludo masivo) y tenemos amigos en común que he visto continuamente. Podría con sólo una llamada saber de él, si se casó, dónde está, dónde vive, etc. etc. Podría con solo un click ver aquellas fotos que en otros momentos me hubieran llegado a destrozar. Pero no. Mi decisión es más fuerte esta vez.
lunes, agosto 08, 2011
Así con las primeras relaciones...
Siempre he escuchado que tu primera relación importante marcará la pauta para el resto de tus relaciones... Y hay días que te das más cuenta que otros que es así...
Y claro, con un primer pololeo de cinco años de carácter simbiótico en que el único día que no nos vimos fue porque yo estaba con amigdalitis o por mis viajes y luego solo relaciones a distancia, cualquiera se desorienta.
Ya no sé si soy yo la que pide demasiado o es él el que me da poco. Y lo peor, es que ambos nos sentimos incómodos. Solo me quedó respirar y escuchar su "no estamos casados" por segunda vez en una semana. No, no estamos casados. Y si seguimos así tampoco lo estaremos nunca.
Menos mal que no hay nada que una buena paella no pueda solucionar.
Y claro, con un primer pololeo de cinco años de carácter simbiótico en que el único día que no nos vimos fue porque yo estaba con amigdalitis o por mis viajes y luego solo relaciones a distancia, cualquiera se desorienta.
Ya no sé si soy yo la que pide demasiado o es él el que me da poco. Y lo peor, es que ambos nos sentimos incómodos. Solo me quedó respirar y escuchar su "no estamos casados" por segunda vez en una semana. No, no estamos casados. Y si seguimos así tampoco lo estaremos nunca.
Menos mal que no hay nada que una buena paella no pueda solucionar.
martes, julio 19, 2011
Cuando penan los fantasmas
En cualquier lado podría haber pasado. Eso de encontrarse con los amigos de los ex, quienes quizás jugaron un rol importante en aquella relación. Y si no tienes nada más que hablar, es casi seguro que terminarás hablando de ellos, la persona que los une de alguna forma y el único tema en común que tienen.
Ahí te enteras que de alguna forma fuiste importante, cuando se dieron el tiempo de hablar de ti con sus amigos y contar las peripecias pasadas para encontrarse. Luego de eso, dices que no quieres hablar del tema, ya supiste suficiente y prefieres no escarbar en el pasado. Mal que mal, has mantenido tu decisión personal de no querer saber ni averiguar nada de él desde el día en que te dijo que se iba a casar. No necesitaste saber nada más. Solo que tu alma se partió en mil pedazos y que las esperanzas se habían desbordado junto con tus lágrimas.
Incluso estos encuentros pueden hacerte recordar lo bonito que era todo y los momentos especiales que vivieron. Hasta que te vuelves a acordar de lo más importante. No te quisieron como tú quisiste. Punto. No necesitas saber nada más.
Y claro, ahí mismo el amigo te saca de tus reflexiones y comenta que es mejor saber que no te quieren a que te engañen. Gracias, de verdad necesitaba ese comentario. Y así nomás hablas algunas tonteras más y te retiras, siempre digna.
Ahí te enteras que de alguna forma fuiste importante, cuando se dieron el tiempo de hablar de ti con sus amigos y contar las peripecias pasadas para encontrarse. Luego de eso, dices que no quieres hablar del tema, ya supiste suficiente y prefieres no escarbar en el pasado. Mal que mal, has mantenido tu decisión personal de no querer saber ni averiguar nada de él desde el día en que te dijo que se iba a casar. No necesitaste saber nada más. Solo que tu alma se partió en mil pedazos y que las esperanzas se habían desbordado junto con tus lágrimas.
Incluso estos encuentros pueden hacerte recordar lo bonito que era todo y los momentos especiales que vivieron. Hasta que te vuelves a acordar de lo más importante. No te quisieron como tú quisiste. Punto. No necesitas saber nada más.
Y claro, ahí mismo el amigo te saca de tus reflexiones y comenta que es mejor saber que no te quieren a que te engañen. Gracias, de verdad necesitaba ese comentario. Y así nomás hablas algunas tonteras más y te retiras, siempre digna.
viernes, julio 01, 2011
domingo, junio 19, 2011
Los Rituales

Debo reconocer que la adultez nos atrapa y nos aleja. Las responsabilidades, los amores y las diferentes amistades hacen que cada vez sea más difícil acordar fechas, horas, tiempos para dedicarse, para verse o hablarse.
No sé si es porque el mundo se mueve a través de Facebook, al igual que las amistades, y ya no existe mucho más allá de eso. Quien no tiene, simplemente queda excluido de las noticias, celebraciones, comentarios e imágenes.
No sé si es porque lo quereres se diluyen y se reparten entre más personas.
No sé si es porque la distancia de mi hogar me impide salir con la frecuencia anterior.
No sé.
Pero tampoco sé si cualquiera puede ser una excusa válida.
Hoy siento que hemos perdido los rituales, aquellos que nos mantenían en pie, aquellos que eran un descanso entre semanas, aquellos que podrían haber sido interminables porque nunca se agotaban los temas, las palabras. Hoy nos siento desmembradas.
Hoy me siento sola y no sé si me lo busqué y me pregunto qué pasaría si dejara de llamar...
domingo, mayo 29, 2011
Uno
Pero por sobre todas las cosas, un año que quisiera que se multiplicara hasta el infinito.
domingo, mayo 08, 2011
De madres...

Hoy es el día de la madre. Y más que pensar en la mía, me pregunto cuándo podré yo misma celebrarlo... Sobre todo cuando por primera vez en un año intercambiamos algunas reflexiones en cuanto al tema. Yo no lo sabía, pero compartimos el deseo. Lo único que me frena y me hace poner los pies en la tierra es la escasez de dinero y inexistencia de un contrato que me permita seguir recibiendo suelo. Después, tenerlo lejos... ¿qué pasará?
martes, enero 18, 2011
Como pecas, pagas...
Con esto, puedo confirmar que "COMO PECAS, PAGAS". Y no es que sea una venganza, no me satisface que el otro sufra, pero creo que le servirá para darse cuenta lo que duele que te hagan sufrir, le servirá para crecer, valorar y reflexionar antes de hacer las cosas o tomar decisiones...
sábado, enero 08, 2011
De los meses...
A mi parecer, enero y febrero son los meses más intensos del año, acompañados de diciembre. Para todos, estos meses resultan claves en términos laborales, vitales, viajes, decisiones, promesas, amor y todos los otros ámbitos. En diciembre nos pueden despedir, y entre enero y marzo nos pueden contratar. También en estas fechas podemos viajar, prometer dejar de fumar, prometer ser mejores personas, prometer cambiar, irse a vivir a otro lugar... Acompañado de todo esto, son los meses que para mi tienen más sorpresas: He empezado y terminado relaciones, he pasado unas maravillosas vacaciones llenas de viajes, tomé la decisión de independizarme y vivir en Coquimbo, me cambié, y como siempre, he sufrido por la duda laboral. Hoy estoy en las mismas, pero también como siempre, vivo con la seguridad de que todo fluye de la forma en que tiene que fluir, y todo lo que pasa es lo mejor. Adelante con los cambios!
sábado, diciembre 18, 2010
Sobre nuestro carro
Ramón
siempre hace alusión a que nosotros llevamos un carro en la vida
, en la que subimos a las personas que queremos que nos acompañen, y dejamos abajo a muchos otros. Sé muy bien de qué habla, porque me ha tocado vivir esa experiencia de subir a personas a mi carro, compartir con ellas un tramo del viaje y luego verlas de pie sobre el camino, subiéndose a otros carros, mientras yo avanzo en el mio.
Los motivos
han sido diferentes, unas personas se han bajado debido a las circunstancias, sin sobresaltos ni enojos y de mutuo acuerdo. A otras les pedimos que se bajen, porque ya no nos acomoda su presencia en nuestro carro, no fueron del tipo de personas con las que queríamos compartir el trayecto. Pero lo más triste
es cuando los que subimos con gusto, deciden bajarse. Esas son las penas más grandes que podemos sentir, porque nos vemos despreciados y desvalorizados
por aquellos a los que valoramos profundamente y queremos como acompañantes en este complejo camino. Y aquí no hay términos medios: si no están sobre nuestro carro, no pueden ir atrás colgando, siendo algo que no son o algo que no queremos que sean. Podemos mirar atrás y verlas desaparecer por la distancia, pero en algún momento tenemos que volver a mirar hacia el camino, porque si no, corremos el riesgo de perdernos, desviarnos de nuestro destino o no ver a otros que se merecen y desean estar en el carro que nos lleva.
Pero nuestro mundo onírico, se da el lujo de mirar hacia atrás...
siempre hace alusión a que nosotros llevamos un carro en la vida
, en la que subimos a las personas que queremos que nos acompañen, y dejamos abajo a muchos otros. Sé muy bien de qué habla, porque me ha tocado vivir esa experiencia de subir a personas a mi carro, compartir con ellas un tramo del viaje y luego verlas de pie sobre el camino, subiéndose a otros carros, mientras yo avanzo en el mio.
Los motivos
han sido diferentes, unas personas se han bajado debido a las circunstancias, sin sobresaltos ni enojos y de mutuo acuerdo. A otras les pedimos que se bajen, porque ya no nos acomoda su presencia en nuestro carro, no fueron del tipo de personas con las que queríamos compartir el trayecto. Pero lo más triste
es cuando los que subimos con gusto, deciden bajarse. Esas son las penas más grandes que podemos sentir, porque nos vemos despreciados y desvalorizados
por aquellos a los que valoramos profundamente y queremos como acompañantes en este complejo camino. Y aquí no hay términos medios: si no están sobre nuestro carro, no pueden ir atrás colgando, siendo algo que no son o algo que no queremos que sean. Podemos mirar atrás y verlas desaparecer por la distancia, pero en algún momento tenemos que volver a mirar hacia el camino, porque si no, corremos el riesgo de perdernos, desviarnos de nuestro destino o no ver a otros que se merecen y desean estar en el carro que nos lleva.
Pero nuestro mundo onírico, se da el lujo de mirar hacia atrás...
miércoles, diciembre 15, 2010
Carta al Viejito
Querido Viejito Pascuero:
Este año la lista va a ser más larga de lo normal, tipo petitorio creo yo:
- Unos guantes para la moto, porque hace frío cuando conduzco en la noche y los que me compré se me resbalan.
- Millones de Kilómetros Lanpass para poder viajar cuando las circunstancias lo requieran, como hoy, que es el cumpleaños del pololo y se quedó en la puerta de la casa esperando que llegara o el viernes, para su fiesta de medio médico, al cual van todos los compañeros con sus pololas :(
- Una cocina, un refrigerador y una lavadora, porque si me voy a Antofa mi departamento va a ser más pelao que...
- Un trabajo, para poder vivir en paz, aunque sea en Antofagasta.
- Seguridad y claridad, para tomar las decisiones correctas, ahora que estoy obligada a decidir.
- Un milagro, para que al pololo le asignen el CAE y no ande tan urgido por la plata.
- Otro milagro, para que el doctor Gaete se enferme el 11 de enero.
- Un amigo con camioneta para que me ayude a llevarme la moto y las cosas para Antofagasta.
-Un curso de selección de personal para arreglármelas si no me das el trabajo.
- Un atril para las partituras, para no tener excusa para no tocar la flautita.
Gracias!
Este año la lista va a ser más larga de lo normal, tipo petitorio creo yo:
- Unos guantes para la moto, porque hace frío cuando conduzco en la noche y los que me compré se me resbalan.
- Millones de Kilómetros Lanpass para poder viajar cuando las circunstancias lo requieran, como hoy, que es el cumpleaños del pololo y se quedó en la puerta de la casa esperando que llegara o el viernes, para su fiesta de medio médico, al cual van todos los compañeros con sus pololas :(
- Una cocina, un refrigerador y una lavadora, porque si me voy a Antofa mi departamento va a ser más pelao que...
- Un trabajo, para poder vivir en paz, aunque sea en Antofagasta.
- Seguridad y claridad, para tomar las decisiones correctas, ahora que estoy obligada a decidir.
- Un milagro, para que al pololo le asignen el CAE y no ande tan urgido por la plata.
- Otro milagro, para que el doctor Gaete se enferme el 11 de enero.
- Un amigo con camioneta para que me ayude a llevarme la moto y las cosas para Antofagasta.
-Un curso de selección de personal para arreglármelas si no me das el trabajo.
- Un atril para las partituras, para no tener excusa para no tocar la flautita.
Gracias!
sábado, diciembre 11, 2010
Llega diciembre
Llega diciembre y nuevamente las evaluaciones y confusiones... En estos momentos recuerdo lo neura que me pongo frente a la inseguridad del futuro y quisiera meterme en la cama de cabeza, como lo hacía quince años atrás, y que alguien tomara las decisiones por mi. Simplemente yo saldría en enero cuando todo estuviera finiquitado y solo me quedaría aceptar. Me serviría para exculparme si las decisiones no son las mejores.
En mi cabeza, una red de situaciones que se abren a medida que avanzan. Quiero estar aquí, allá y acullá, pero lo concreto es que no se puede. La pregunta entonces en ¿Dónde? Pero no es tan simple contestar, pues para eso tendría que agregar: ¿por qué? Y aquí queda la crema...
miércoles, noviembre 17, 2010
domingo, noviembre 07, 2010
sueños presente
Que el tiempo quiera volver los sueños presente y las promesas realidad.
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